martes, 11 de septiembre de 2012

                           MI MEJOR MOMENTO DEL VERANO

Mi mejor momento del verano fue el día 21 de agosto que fue el cumpleaños de mi hermano y estuvimos en el bar de mi tío. Luego llegaron los familiares y amigos más cercanos. Yo estuve jugando con nuestras primas y amigas. Mi hermano estuvo jugando con nuestros primos y amigos. Mis padre estuvieron hablando con nuestros familiares y amigos más cercanos.

Después se fueron yendo y mi padre, mi madre, mi hermano y yo nos quedamos recogiendo y después cuando llegamos a mi casa cenamos y mi hermano se puso a jugar con los juguetes que le habían regalado.

LAS DOS EN PUNTO

                            LAS HERMANAS DOS EN PUNTO


Las populares Marias  de  Santiago escondían tras el colorido de su ropa una historia de miseria y percusionista política.

Extravagante hasta la muerte pero de punta en blanco siempre que para eso sabían coser. Las dos maria de santiago escondían tras su aspecto exagerado maquillaje una historia que pobreza y política

REDACCION DE MI MEJOR MOMENTO DEL VERANO

MI MEJOR MOMENTO DEL VERANO FUE UN DÍA QUE FUI A LA PLAYA CON MI VECINA VANE . NOS FUIMOS A LAS 6 DE LA TARDE Y VOLVIMOS A LAS 12 DE LA NOCHE .

ALQUILAMOS UNA BARQUITA ,TAMBIÉN NOS COMPRAMOS CHUCHERIA .

DESPUÉS  MI MADRE Y MI VECINA PIDIERON UNA PIZZA.

DESPUÉS NO PUSIERON A MI A MIS VECINOS UNA PELI EN MI CASA Y MI MADRE NOS HIZO PALOMITAS Y NOS FUIMOS A LA CAMA A LAS  2 Y MEDIA DE LA MAÑANA

Redaccion de mi mejor momento del verano

Este verano lo he pasado muy bien, he hecho las tareas del colegio por las mañanas, también jugaba con mis amigos al fútbol, al baloncesto y al escondite.
También he ido al cine, al burguer king, al aqualand, a la feria, a la playa con mi primo Miguel, también he ido a un camping con mi familia.
Este verano ha sido el mejor verano.

Las dos en punto

Maruxa y Coralia se escondían tras su aspecto colorido y exagerado. Salían cada día a pasear por las mismas calles de Santiago de Compostela, siempre a las dos en punto para piropear a los muchachos.
Todavía hay mucha gente en la ciudad recuerda a las inseparables hermanas Maruxa y Coralia mas conocidas como Las Marías.

Las dos en punto (las tres marias)

Las dos en punto

En el parque de la Alameda, te encontraras dos bronces policromados muy recientes que representan dos adorables ancianitas. Son conocidas por la historia reciente de Santiago como “las dos en punto”.
Eran tres hermanas, costureras, que desde su adolescencia salían a pasear y a ligar con estudiantes. Toda la gente en aquellos momentos las conocía como las tres Marías. Paseaban por la Calle del Franco, Porta Faxeira y la Alameda, piropeando a los estudiantes y sonrojándose con los piropos que ellos les dedicaban. Era un juego inocente que practicaban todos los días, indefectiblemente, a las dos en punto de la tarde. Con setenta años, seguían saliendo todos los días, a su paseo, a las dos en punto como habían hecho durante toda su vida.
A los ochenta años ya no eran tres, sino dos, quedaban Maruxa y Coralia y pasaron a ser las dos en punto, Con noventa años, las dos ancianas siguieron metiéndose con los jóvenes estudiantes, siempre a la misma hora, siempre en el mismo paseo, Yo todavía las recuerdo, frágiles, generosamente maquilladas, con su tez blanca de polvos de arroz. y con sus sonrisas pícaras... Algunos dicen que las pícaras viejecitas pellizcaban el trasero a los mozos de buen ver, yo no lo sé, pero eran unas figuras entrañables del diario paseo. A su muerte, los ciudadanos de Santiago las reemplazaron por estos bronces de talla natural. En su memoria también se puede ver una placa de bronce en la fachada de la Casa de la Troya que les dedicaron los antiguos tunos Compostelanos..

Las dos en punto


Las dos en punto



Eran tres hermanas adolescentes que en ese momento eran conocidas como las tres Marías.

Las tres hermanas eran costureras desde su adolescencia,todos los días a las dos en punto salían a dar un paseo. Paseaban por la Calle del Franco, Porta Fexeira y la Alameda. Ellas piropeaban a los estudiantes y se sonrojaban de los piropos que ellos les dedicaban, era un juego inocente que practicaban todos los días a las do en punto.

Con setenta años lo seguían haciendo, a los ochenta no eran tres si no dos que eran Maruxa y Coralia.

Con noventa años las dos hermanos seguían practicando ese juego inocente.